El destacado programa de recuperación de plantas nativas de Isla de Pascua, liderado por la académica Mónica Castro de la Escuela de Agronomía y financiado por FONDEF, se encuentra en su último año de ejecución y ha logrado concretar con éxito varias de las líneas de acción en las que trabaja, destacando en esta ocasión importantes hallazgos en cuanto a la investigación bioquímica que se está realizando con las especies Cúrcuma o Pua (Curcuma longa) y el helecho Matu´a pua´a (Microsorum scolopendrialas que han podido comprobar que ambas plantas cuentan con compuestos medicinales de gran valor, como antiinflamatorios, antioxidantes y antibacterianos.

“Los habitantes de Rapa Nui utilizan en su vida cotidiana, la Pua y el Matua’a pua’a para tratar diferentes afecciones y enfermedades. Es tanta su importancia que en el hospital de Rapa Nui existe un box de medicina intercultural donde se une con la medicina tradicional, lo que se conoce como medicina tradicional complementaria.   La medicina tradicional se complementa con las propiedades medicinales que tiene la botánica. Ahora con estos análisis podemos establecer bases científicas que corroboran el uso que se hace en Rapa Nui para tratar enfermedades”, indicó al respecto la directora del proyecto Mónica Castro.

Si bien la línea central de este trabajo apunta a revertir el estado vulnerable de conservación en el que se encuentran ambas especies nativas mediante la propagación in vitro, en este proyecto también se cuenta con una línea de acción científica y bioquímica a cargo de la académica del Instituto de Química PUCV Leda Guzmán -quien también forma parte del equipo investigativo. De esta manera, la Dra. Guzmán junto a Cristóbal Balada, tesista de Doctorado, han podido confirmar que efectivamente Pua y Matua’a pua’a cuentan con un contenido químico que las transforman en poderosos recursos medicinales. De esta manera, se corrobora el uso que históricamente se les ha dado en la medicina tradicional Rapa Nui para calmar dolores musculares, aliviar quemaduras, disminuir el herpes bucal, tratar resfríos, esguinces y contusiones e incluso como tratamiento para el cáncer gástrico.

Lo relevante de estos hallazgos es que, gracias a las caracterizaciones realizadas por la profesora Guzmán y su equipo del Laboratorio de Biomedicina y Biocatálisis, ahora es posible determinar cuáles son los compuestos que efectivamente tienen estas especies, además de las concentraciones y lugares específicos en los que se encuentran dentro de la planta (hoja y rizoma). Al conocer la distribución se puede hacer un uso racional sin usar la planta completa para hacer los preparados medicinales. Lamentablemente, esta forma de preparación ha generado que ambas especies se encuentren en peligro de extinción. 

“Como en Isla de Pascua hacen un uso masivo de ambas plantas, quisimos detectar dónde estaban los componentes. El rizoma contiene muchas propiedades, pero también la hoja tiene muchos compuestos, por ejemplo, la hoja de Matua’a pua’a contiene más flavonoides y estilbenos que el rizoma y dentro de estos flavonoides hay varios descritos en la literatura como anticancerígenos, entonces cuando uno sabe lo que tiene, puede tomar más conciencia de no depredar la planta. Buscamos demostrar que haciendo extractos etanólicos simples desde la hoja o una porción muy pequeña del rizoma, puedan tener el mismo efecto que usando la planta entera”, esto es así, pues siempre una parte pequeña es la que se absorbe y muchas veces otros componentes pueden ser eliminados vía renal o intestinal, comentó la investigadora Leda Guzmán.

NUEVOS HALLAZGOS: POTENTE ACCIÓN ANTIINFLAMATORIA Y ANTIOXIDANTE DEL MATU’A PUA’A Y LA PUA

Los análisis bioquímicos buscaron caracterizar y hacer un estudio para medir la actividad biológica y profundizar con respecto a la Cúrcuma o Pua y el Matua’a Pua’a. Los resultados arrojaron que la primera posee un elevado efecto antiinflamatorio específico contra la Ciclooxigenasa 2 o COX-2, enzima altamente expresada en procesos neoplásicos. Este hallazgo, respalda su uso contra el cáncer gástrico en Rapa Nui. Sobre el Matu’a pua’a, tras analizar sus compuestos por espectrometría de masa, el equipo se llevó la sorpresa de que presentaba más de 1200 compuestos, destacando entre ellos algunos que les otorgan propiedades antioxidantes, antibacterianas y antiinflamatorias.

“Vamos a cuantificar los 10 compuestos mayoritarios que nos parecen los más importantes ahora. Respecto a la Pua (Cúrcuma longa) vimos que tiene un alto contenido de polifenoles y que tiene una actividad antioxidante increíble, cuando lo comparamos con el patrón que utilizamos que es el ácido gálico. Tanto la hoja y el rizoma tienen mucha mayor actividad incluso que el resveratrol, que es un compuesto que forma parte de los antioxidantes que se encuentran en el vino, al que se le han atribuido notables beneficios para la salud como efectos cardioprotectores”, señaló la profesora Leda Guzmán

Respecto al Matu´a pua´a (Microsorum scolopendria), tras varios ensayos y pruebas el equipo ha descubierto que tiene un efecto muy protector, encontrando que es casi específico para Staphylococcus epidermidis, una bacteria que forma parte de la microbiota normal de la piel y las mucosas, pero que produce infecciones a la piel y acné. Además, en esta especie también se midió la capacidad antiinflamatoria, haciendo un ensayo in vitro frente a COX-2, enzima que aumenta cuando hay inflamación, proceso tumoral y angiogénesis y sobre la que trabajan algunos medicamentos existentes en el mercado como Celebra o Celecoxib. En este caso, los compuestos del Matu’a Pua’a lograron 57% de inhibición a la misma concentración que el compuesto de control, que logró un 70%, incluso sin estar purificado, lo que significa que tiene un enorme potencial para reducir inflamaciones y que merece ser fraccionado para saber qué conjunto o mezcla de ellos generan este efecto.

LÍNEA DE ACCIÓN SOCIAL: TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Uno de los aspectos que más motiva al equipo de trabajo de este proyecto es el hecho de que todo el conocimiento que se ha generado en los laboratorios salga de estos espacios y pueda ser transmitido efectivamente a la comunidad de Rapa Nui. Para ello, han diseñado una línea de acción que permitirá establecer un protocolo de propagación y uso sustentable de las plantas nativas con respaldo científico con el que la comunidad Rapa Nui será capacitada.

 Esperamos que, mediante la transferencia tecnológica, la comunidad Rapa Nui obtenga las herramientas necesarias para optimizar el uso del Matu’a pua’a y Pua, y puedan aprender a realizar métodos de extracción de laboratorio, incorporando un poco más de tecnología al preparado medicinal que ya hacían y les pueda quedar mejor incluso el que ya hacen sin arrancar completamente las plantas, haciendo un mucho mejor manejo de ella”, indicó la directora del proyecto Mónica Castro.

Por otro lado, también se busca establecer las bases técnicas para una posible denominación de origen o indicación geográfica de ambas especies nativas, en caso de que la comunidad quiera hacerlo en el futuro. “Estamos evaluando el material en Quillota y en la isla. Queremos saber si el material desarrollado en Rapa Nui es distinto, o si hay algo en el suelo, o clima de allá que haga que la misma planta propagada en el continente y plantada allá en la isla sea mejor” agregó la investigadora.

EXPERIENCIAS Y PROYECCIONES A FUTURO

Este proyecto que se encuentra en ejecución desde el 2015, considerando su primera etapa, ha significado un gran esfuerzo y muchos desafíos, sobre todo en este tiempo de pandemia, pero también ha traído grandes satisfacciones y experiencias para el equipo involucrado, ya que se vincula directamente con la comunidad local. Para su directora “No se queda solo en el laboratorio, sino que sale y aterriza de él en algo concreto. No es fácil, porque es poco tiempo, pero hemos avanzado mucho y para nosotros es un proyecto bonito. En la primera etapa trabajaron dos estudiantes de magíster y ahora uno de doctorado, entonces también estamos aportando en formación de capital humano avanzado”.  

 Al mismo tiempo, la académica Leda Guzmán destaca la importancia de demostrar que se puede hacer investigación interdisciplinaria y que se pueden apoyar los grupos. “Acá hay un trabajo en conjunto. Lo más importante es la propagación porque no sacamos nada con decir que la planta es maravillosa si no se puede propagar, pero esto va de la mano con entender qué es lo que contiene este material que se está propagando”.

En este caso, una vez que el proyecto finalice, los materiales serán entregados a la comunidad Rapa Nui, por lo que el ideal sería que, a futuro, en la isla realicen de manera más tecnológica las extracciones para obtener los compuestos de las plantas investigadas y poder aprovecharlos mejor. “Si la universidad ayudó desde el conocimiento, lo mejor que podría suceder es que las capacidades y herramientas para replicarlo queden permanentemente en Rapa Nui a través de instalaciones adecuadas para ello” concluyó la investigadora Leda Guzmán.